¡No te subas al muro! ¡Despacio! ¿Impedir el juego con riesgo es la mejor opción?

Trepar a un árbol, subirse a un muro para estar más alto, llegar más lejos en el columpio, tirarse por un tobogán en pendiente, pedalear a velocidad, bajar una cuesta con patines, meterse en el agua, perderse jugando al escondite… Esa sensación emocionante de ¡lo hice! Dejar a los niños y niñas tomar ciertos riesgos no significa descuidarlos ni ponerlos en peligro. Los estudios dicen que tiene más efectos positivos que prohibirlos.

 

Los niños y niñas son muy buenos a la hora de conocer sus propias capacidades y evitar riesgos para los que no están listos.

Los niños y niñas son muy buenos a la hora de conocer sus propias capacidades y evitar riesgos para los que no están listos.

En realidad, la definición de qué se puede considerar juego con riesgo y qué no, es subjetiva. Lo que para una persona puede ser arriesgado para otra no lo es.

Los niños y niñas necesitan oportunidades para resolver problemas, experimentar, retarse física y mentalmente. Necesitan tiempo para practicar nuevas habilidades y desarrollar su cuerpo.

¿Cuántas veces nos hemos visto como padres y madres diciendo “más despacio”, “¡no tan alto!”, “¡con cuidado!”…, y expresiones similares? Es algo instintivo ante el temor a una lesión pero no siempre es la mejor reacción.

Los abundantes estudios que se realizan en torno a este tema muestran que involucrarse en juegos que implican riesgo tiene más beneficios positivos en la infancia que evitarlos por completo. Están creando lecciones de vida que les serán muy útiles para enfrentarse a diversas situaciones. Se están conociendo a sí mismos, se fortalecen y se hacen más resilientes.

¡Importante! Estos juegos deben ser apropiados desde el punto de vista del desarrollo y deben ser supervisados. Es parte de su aprendizaje y desarrollo y nuestro apoyo es fundamental.

 

Beneficios de estos juegos

  • Incremento en la confianza en sí mismos, desarrollo social y actividad física.
  • Aprender más sobre sí mismos y sobre sus limites.
  • Aprender sobre la seguridad.
  • Incremento de la creatividad.
  • Aprender a lidiar con situaciones estresantes.
  • Aprender a ser más resiliente.

 

¿Qué podemos hacer como padres y madres?

  • Permitirles desarrollar destrezas de acuerdo a su edad.
  • Asegurar que el ambiente que les rodea es suficientemente seguro para tomar riesgos calculados.
  • Fomentar el juego libre y el juego en espacios abiertos, en entornos naturales…
  • Proponer actividades en casa que les permitan explorar y adoptar ciertos riesgos como preparar comidas, usar herramientas, etc.
  • Educar en igualdad de género.
  • No obstaculizar el juego libre y acudir a su lado solo cuando seamos invitados.
  • Por último, recordar que deben estar siempre bajo la supervisión de adultos responsables.