“Lo que más me agrada de dar clases es el espacio y el tiempo que nos permite encontrarnos en lo que nos une”

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Curso de yoga con personas mayores de Basauri.

Mª José (Marijo) monitora de yoga de SOINHEZI con grupos de mayores en Basauri.

Es el caso de Mª José Martín Arrizabalaga, más conocida en su entorno como Marijo, monitora desde 2005 de yoga con grupos de mayores en Basauri. Son seis en total y como ella dice: “todos los grupos están desde que comencé, así que nos conocemos bastante, aunque cada año puede haber alguna baja y en cada curso que comienza suele haber alguien nuevo que se incorpora”.

La composición de estos grupos de mayores que se animan a practicar yoga es variada y nos encontramos un amplio margen de edades (desde los 65 hasta alrededor de los 80). Aunque como suele suceder con otras actividades, se animan más mujeres que hombres.

Marijo lleva dando clases de yoga desde 1997 pero comienza a practicarlo mucho antes, en 1985. “Es difícil definir como empecé a interesarme por el yoga, creo que todos nos hacemos preguntas y demandamos cosas que dificilmente encontramos en el día a día. En el momento en que responder a esto se convierte en algo esencial para ti, empiezan a aparecer alrededor tuyo, personas, libros, historias… que te van dando respuestas, si no a todas, por lo menos a alguna de tus dudas”.

¿En qué momento la práctica del yoga se convierte en algo más para alguien? Lógicamente, cada persona tiene su propia vivencia. En el caso de Marijo,“ al principio iba a clase por mi, ni se me ocurría que pudiera formarme para dar clases a otros, ponerme delante de los demás me imponía mucho. Esto se convirtió en un reto para mi y cuando así lo sentí me puse a dar clases como superación a mis miedos”. 

Cuando le preguntamos por aquello que más le gusta de dar clases la respuesta es muy significativa: “es el espacio y el tiempo que nos permite encontrarnos en lo que nos une y donde las diferencias nos parecen menos o por lo menos intentamos que no nos separen aprendiendo a verlas con respeto”.

No es fácil que dentro de un grupo todas las personas vean cumplidas por igual sus expectativas en una actividad. Por lo general, la experiencia con los grupos de yoga es muy positiva. “Hay de todo, quienes no podían atarse los zapatos y ahora están encantados, quienes dicen que ahora se toman las cosas mas tranquilamente, dando valor a otras cosas… “.

Además del yoga, los intereses o aficiones de Marijo se mueven por lo general en el mundo del crecimiento personal. Está casada y tiene dos hijas de 20 y 16 años a las que intenta educar con estos principios o valores. Además de profesora de yoga es técnico en prevención y tratamiento del stress. Pero los caminos para el aprendizaje son múltiples. “Hay fines de semana en los que no asisto a un cursillo ni tampoco lo doy y entonces soy la cocinera que también me encanta probar en la cocina. Espero que estas ganas de seguir aprendiendo de todo y de todos se mantenga por mucho tiempo”.