La importancia del juego libre: jugar por jugar

En  una ocasión preguntaron a Chaplin acerca del significado de la felicidad y esta fue su respuesta: “¿Existe? ¿Dónde? Cuando era niño me quejaba a mi padre porque no tenía juguetes y él respondía señalándose la frente con el dedo índice: este es el mejor juguete que se ha creado. Todo está aquí. Ahí está el secreto de nuestra felicidad”.En SOINHEZI sabemos lo importante que es el juego para el desarrollo integral en la infancia y, dentro de este, del juego libre, sin directrices ni normas que lo guíe, es decir, del juego libre y espontáneo. ¡El único límite es la imaginación!

 

Kalean jolastea.

Los niños y niñas necesitan más espacios para el juego libre. En este tipo de ambientes aprenden más rápido.

El juego libre en las ludotecas

En general, tenemos la sensación de que se hace un uso abuso excesivo del juego planificado, dirigido, organizado, consumista…, aglutinado en muchas ocasiones bajo el concepto paraguas de “didáctico”, con montones de objetivos implícitos.

Estamos en la época de aprovechar el tiempo a toda costa. Nuestra larga experiencia gestionando y dinamizando ludotecas nos dice que les falta horas para “jugar por jugar”, “horas perdidas”. En esas horas (no productivas para muchos mayores) de juego sin más pretensiones, los niños y niñas dejan salir sus emociones, su imaginación, su creatividad…, en definitiva, crecen desarrollándose. Así pues, en SOINHEZI potenciamos el juego libre en nuestras ludotecas conscientes de su enorme valor.

Casi siempre, a partir de cosas muy simples: papel, pinturas, balón, telas, agua… (cualquier elemento sirve), en interior o en la calle, a solas o en compañía, simplemente se trata de darles tiempo para que surja el juego y disfrutarlo. Como anécdota que sirve para hacernos una idea de cómo entienden ellas y ellos el juego, recordamos el comentario de unos niños y niñas que, tras plantearles su monitora un juego dirigido, contestaron “No… ¡que venimos a jugar!”.

 

Una herramienta pedagógica fundamental

Como hemos mencionado, el juego es esencial para que el niño y niña entienda el mundo que le rodea. Sin embargo, a los adultos nos cuesta, a veces, dejar que este se desarrolle sin objetivos, sin pautas marcadas, de forma espontánea.

Seguramente cada uno recordaremos una situación en la que se regala a un niño o niña un juego estupendo, incluso puede que llevara tiempo pidiéndolo, y acaba jugando con la caja que lo envuelve. O el famoso anuncio de “¡Un palo!”… Quienes estamos a diario con estas fantásticas criaturas sabemos la capacidad que tienen de sorprendernos, de crear, imaginar, construir objetos a partir de cualquier cosa. ¡Una caja puede encerrar infinitas posibilidades de juego!

Y es que a los seres humanos por naturaleza nos gusta experimentar, jugar, descubrir, pasárnoslo bien con los olores, los gases, los sonidos, la música, las plantas… Por desgracia, diversas circunstancias o condicionantes hacen que vayamos perdiendo la creatividad por el camino.

 

“El cerebro se desarrolla en función del entusiasmo con el que se utiliza”

Geral Hüther, neurobiólogo